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marketdeleste·27 de mayo de 2026

El Legado de Amalita: Descubriendo el Museo Fortabat en Puerto Madero

En el corazón de uno de los barrios más modernos de Buenos Aires, entre rascacielos de cristal y el reflejo del agua, se esconde una de las joyas culturales más fascinantes de Argentina: la Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat.

El Legado de Amalita: Descubriendo el Museo Fortabat en Puerto Madero

Ubicado en el Dique 4 de Puerto Madero, este museo no solo alberga obras maestras de valor incalculable, sino que es en sí mismo una pieza de arte arquitectónico y el reflejo de la imponente personalidad de su creadora.

El Legado de Amalita: Descubriendo el Museo Fortabat en Puerto Madero - imagen 1

La visión de "Amalita"

Amalia Lacroze de Fortabat, conocida popularmente como "Amalita", fue mucho más que una de las empresarias más poderosas y carismáticas de Argentina; fue una mecenas apasionada. Durante décadas, se dedicó a construir una colección privada de arte monumental con un objetivo claro en mente: que algún día fuera accesible al público.

El Legado de Amalita: Descubriendo el Museo Fortabat en Puerto Madero - imagen 2

Su visión no se limitaba a acumular cuadros, sino a contar la historia del arte argentino e internacional a través de su propia sensibilidad. En 2008, su sueño se materializó definitivamente cuando el museo abrió sus puertas, permitiendo a los visitantes caminar entre las obras que alguna vez formaron parte de su entorno más íntimo.

El Legado de Amalita: Descubriendo el Museo Fortabat en Puerto Madero - imagen 3

La genialidad de Rafael Viñoly

Para albergar una colección tan ecléctica y valiosa, Amalita sabía que necesitaba un edificio a la altura de las circunstancias. El encargado de darle vida a este proyecto fue el reconocido arquitecto uruguayo Rafael Viñoly.

El diseño de Viñoly para el museo es una demostración magistral de integración urbana y manejo de la luz. Los aspectos más destacados de su arquitectura incluyen:

  • La bóveda de cristal: La estructura principal está coronada por un techo curvo de vidrio y acero que dialoga directamente con la estética industrial, portuaria e histórica de los diques.

  • El sistema de parasoles móviles: Para proteger las delicadas pinturas del impacto directo del sol porteño, Viñoly diseñó un sistema inteligente de parasoles de aluminio que se abren y cierran acompañando el recorrido del sol durante el día.

  • Conexión con el entorno: Los amplios ventanales ofrecen una relación visual constante con la ciudad y el río, haciendo que el paisaje exterior participe activamente de la experiencia interio

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